En espera del 2010
La he pasado en simplicidad en las aldeas, del 31 al 03 de Enero, el primer día, con el temor de quedarme aislado por alla, pues antes, durante y después de la Misa estuvo lloviendo, aunque no era lluvia fuerte siempre corría el riesgo de no poder salir de ese lugar para la celebración del siguiente día. La gente tan hospitalaria y atenta me preguntó si quería darme un baño antes de la cena, pero como el baño no tiene techo, no tenía caso recibir tanto el agua de la lluvia como el de la cubeta al mismo tiempo, agradecí el gesto y les dije que mañana sería otro día y ya iniciaría el año con un buen baño.
Después de la cena permaneció alguna gente ahí, quienes esperaban el cierre del año, quienes esperaban a que cesara de llover para volver a sus aldeas, otros si fueron valientes y enfrentaron la lluvia en medio y en medio de la oscuridad regresaron a sus casas. Para quienes se quedaron, se me ocurrió sacar mi computadora y mostrarles algunas tomas de videos y fotografias que he hecho entre ellos, momento que disfrutaron como si estuvieran en la sala de cine más sofisticada de la época. No obstante el telefono celular ha llegado hasta la más remota aldea de nuestra zona, en esta ocasión no dejaba de ser impresionante para ellos poder verse en fotografías o más aún en una toma de video lo cual lo expresaban con gran asombro, risas y mucha alegría.
Nuestra cena fue muy simple pero muy familiar y con mucho decoro. La tradicional Dzima (alimento esencial para ellos a base de harina de maiz), y como plato fuerte Kapenta en salsa de tomate (kapenta son los pescados más chicos que he visto en mi vida, los charales de Michoacán, son gigantes en comparación de la kapenta).
Hubo interrupción durante nuestra función de cine, no para disfrutar de las tradicionales palomitas de maiz y coca – cola, pero si para disfrutar de una taza de té con un pan de sal.
Así fue la vigilia del 2010 entre nuestra gente de la misión. Dios bendiga a esta gente que no solo nos abre las puertas de sus chozas sino muy especialmente las de su corazón para compartir las necesidades que están viviendo y el hambre de Dios que ellos tienen.
