Recientemente algunos jóvenes de la parroquia vinieron a visitarme para recordarme que se acercaba el día de la juventud y que debíamos empezar los preparativos para tal evento.
Reuní a algunos de ellos y les pedí que me pusieran al tanto de cómo solían celebrar ese día. Me empezaron a dar una lista de actividades que suelen realizar y al final les pedí que metiéramos por escrito el programa, después les hice la observación que el programa estaba genial, pero para un grupo social juvenil y quizá hasta pagano, pero no para un grupo cristiano como el nuestro, pues las actividades a realizar consistían solo en deporte, concurso de bailes, juegos y variedad social. Los impulse a reflexionar que, como grupo juvenil católico por lo menos deberíamos considerar la celebración de la Eucaristía, pues si pensábamos invertir tres días y medio juntos sin ni siquiera mencionar el nombre de Dios y ni siquiera recibir su cuerpo, les dije: “yo así no juego con ustedes”. Que mal me voy a ver como capellán de los jóvenes.
En ese momento llego uno de los lideres, y le dije si era del mismo parecer que sus compañeros, a lo que me respondió: “no padre, generalmente tenemos Misa todos los días y por la mañana tenemos charlas formativas”. Ah!, así cambia la cosa, les respondí. Ajustamos el programa e inmediatamente después me di a la tarea de trabajar en tal proyecto en cuestión de logística y elaborando cartas de invitación para todas las capillas motivando a los jóvenes para darse cita a tal evento; aunque aquí los medios de comunicación no son muy necesarios, pues la información, y mas de este tipo es mas eficaz que DHL.
A nivel de centros, los líderes juveniles, se daban a la tarea de preparar lo necesario para participar en tal evento. El día esperado llego y de los 11 centros que tiene la parroquia solo dos de ellos no pudieron participar, pero hasta de los más remotos lugares vinieron jóvenes a tomar parte de esta celebración que les pertenecía por entero. Hubo quienes en bicicleta, a pie, o en camionetas llegaron al lugar. Con un total de 216 jóvenes seguimos un programa de celebración Eucarística, oración, charlas, deporte, entretenimiento, elección del Mr. y Miss Youth 2011, vivencia del Viacrucis, Sacramento de la Reconciliación, entre otras actividades vivimos juntos el día de la juventud. Hubieran podido venir mas, pero hay que considerar que era entre semana y días de escuela, así que nos dimos por bien servidos con este numero.
A los jóvenes en África, creo, como en tantos otros lugares, no hace falta animarlos, pues ya el hecho de ser jóvenes los caracteriza esa chispa de entusiasmo, de deseo de pertenecer a un grupo, de búsqueda de algo y están dispuestos a participar y colaborar en todo. Es cuestión de guiarlos, de conducirlos, de transmitirles no solo con palabras sino con hechos los valores morales y espirituales que los ayuden realmente a crecer como personas e hijos de Dios en la sociedad, época y circunstancias que les esta tocando vivir.
Por todos estos jóvenes te pido una oración para que día a día puedan descubrir el plan que Dios tiene para ellos y que en ello encuentren satisfacción y felicidad.

Posteado por: Rubén Bojorquez | abril 4, 2011
Día de la Juventud 2011
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